
La historia nos habla sobre un tema bastante tratado como es la Guerra Civil Española. Pero, en vez de centrarse en un bando u otro, nos muestra un arma que a punto estuvo de cambiar el devenir del conflicto y, con él, la historia reciente de España.
Nos muestra dos historias paralelas: una a finales de los 60, en la que hay un retrato fiel de la vida rural de finales de los 60 en Huertos de Moya, una aldea de la serranía conquense. A través del personaje de Ben, el autor refleja como eran las festividades, la época de cosechas y la vida cotidiana de los habitantes de ese entorno. Se recrea a través de una descripción detallada de las acciones, con el fin de ser fiel a la realidad. La otra historia paralela se desarrolla entre las décadas de los 30 y los 40. Habla de una historia de espionaje en la que el amor y los ideales por un país libre, llevarán a un químico atravesar la zona enemiga en pos de sacar adelante un proyecto familiar. Amor, libertad y aventura serán sus fieles compañeros en este viaje repleto de peligros.
A pesar de que la propuesta es interesante, ambas historias no terminan de congeniar bien entre ellas. Esto se debe a la irregularidad entre ambas; es decir, hay una que tiene más presencia que la otra. Se dedica más tiempo a recrear la vida en la aldea que la historia de espionaje, una trama con muchísimo más potencial e interés narrativo. Por suerte, los momentos en los que se desarrolla la historia durante la Guerra Civil está repleta de intriga y suspense por lo que ocurrirá.
Un interesante relato sobre como, a pesar del peso de nuestras decisiones pasadas, pueden ser aliviadas por una amistad verdadera y sincera.